Cómo detectar oportunidades

25 03 2009

La regla de oro de la gestión empresarial es concretar decisiones que agreguen valor a la empresa. Decirlo es más fácil que hacerlo, ya que determinar en la práctica si una decisión crea valor o no, no es evidente.

Afortunadamente, muchas veces ni siquiera es necesario pasar por el cálculo de un VPN para tomar una decisión, especialmente cuando se trata de descartar la compra de activos caros.

Decidir no adquirir un activo, a tiempo, puede ser tanto o más importante que decidir realizar otra inversión.

El VPN tampoco se usa para adquisiciones de activos que se transan en mercados muy líquidos y que no interactúan de manera significativa con las demás operaciones de la empresa.

Por ejemplo, la mejor manera de obtener una excelente aproximación al valor de una empresa listada en bolsa, a un costo casi nulo, es mirando el valor de la acción.

La ley de la oferta y la demanda debería llevar el precio de la acción a un nivel que refleje su justo valor, dada la información disponible.

Multiplicando el precio de la acción por el número de acciones obtenemos el valor del patrimonio, y esa buena idea de cuánto vale la empresa para otros, es muy útil como punto de partida para saber cuánto vale para nosotros.

¿Cómo saber si ese valor es alto o bajo? Cotejándolo con valores de empresas similares. Para ello, en general se recurre a métricas que sean comparables entre empresas, como los múltiplos financieros o los múltiplos operacionales.

CUÁL VALOR USAR

Cualquier cálculo del valor de un proyecto es susceptible de error. Por ello, las empresas toman algunas medidas con el fin específico de reducir la incertidumbre y la imprecisión.

En general, mejor información significa menos riesgo y más precisión al estimar el valor de una inversión.

Pero la información no es gratis –y la mejor información es más costosa– por lo que es relevante decidir el nivel de precisión requerido, de manera de adecuar las herramientas de valoración a la complejidad e importancia de la inversión en cuestión.

Aquí el principio básico es de sentido común: si un modelo simple permite tomar una decisión con seguridad, prefiéralo por sobre un modelo sofisticado.

Las buenas decisiones dependen tanto de previsiones sensatas como de un criterio inteligente.

ÁREAS COMPETITIVAS

Los buenos gerentes irán más allá del cálculo mecánico del valor de proyectos alternativos, intentando identificar aquellos que generen rentas económicas, entendiendo dónde y por qué éstas se originan.

Esto es lo que lleva a que los buenos gerentes busquen proyectos en las áreas en que la empresa tiene ventajas comparativas sólidas y factores rígidos que le ayuden a resistir la competencia.

Es importante que la empresa asegure que sus gerentes persigan estos objetivos y no otros, mediante mecanismos de incentivos y de control adecuados.

CÓMO VALORIZAR

1. Valoración por múltiplos. Los múltiplos financieros relacionan el valor de una empresa con información que se puede obtener de sus balances. Afortunadamente la contabilidad de muchas empresas medianas y grandes está disponible en internet.

Los múltiplos financieros más populares son las relaciones bolsa/libro, precio/utilidad, y valor/flujo.

La primera refleja la proporción entre los valores de mercado de un título y el registrado en la contabilidad más reciente.

La segunda muestra cuántos períodos deben transcurrir para que la compra de un título se pague con los flujos de utilidad que le corresponden, asumiendo que éstos se mantienen iguales a los del último período.

La tercera se asemeja a la relación precio/utilidad, pero se refiere a los activos y no al patrimonio. Utiliza el valor de mercado total de la firma (patrimonio más deuda) en el numerador y el Ebitda (flujo de caja antes de intereses, impuestos, depreciación y amortizaciones) en el lugar del denominador.

La idea de fondo al utilizar estos múltiplos es que empresas parecidas debieran registrar valores similares, por tanto, es posible saber muy rápidamente si un activo está caro o barato con respecto a sus pares. Como regla general, los múltiplos bajos señalan activos potencialmente atractivos.

Los múltiplos operacionales se basan en el mismo principio, pero en vez de relacionar el valor de mercado de la empresa con sus cifras contables, lo hacen con variables operacionales objetivas y verificables.

Por ejemplo, es razonable asociar el valor de una empresa de distribución eléctrica a su número de clientes, o el de una mina de cobre a su producción o a sus reservas.

Se trata, en definitiva, de ponerle un valor a cada cliente, a cada libra producida, o a cada tonelada de mineral in situ, por tanto es importante saber detectar, en cada negocio, la variable fundamental. También es muy relevante entender las diferencias entre empresas, que pueden explicar variaciones en dichos valores unitarios.

POR FLUJOS

2. Valoración por flujos.Cuando las herramientas más simples no bastan para tomar una decisión, se hace indispensable evaluar los proyectos en base a sus flujos futuros, habitualmente utilizando su VPN.

Para calcularlo, es necesario contar con valores precisos para los flujos de caja marginales asociados a ese proyecto en particular, su riesgo asociado y su tasa de descuento. Todas estas son, en realidad, variables inciertas, que hay que estimar de la mejor manera posible.

Los flujos relevantes son los esperados del proyecto, que deben ponderar adecuadamente los escenarios buenos y los malos. Hay que descontarlos con la tasa que se obtiene aplicando el CAPM.

El costo de capital de un proyecto depende del uso que se dé a esos fondos, por lo que el riesgo relevante a considerar es el del proyecto evaluado, o ß del activo.

Si el proyecto tiene el mismo riesgo que los activos existentes en la empresa, use el ß de su acción o de un conjunto de acciones similares, que puede obtener usando información histórica. En caso contrario, obtenga el ß de un conjunto de empresas cuyas operaciones se asemejen a las del proyecto evaluado.

No olvide corregir por financiamiento, recordando que el ß de una acción no es independiente del financiamiento de la empresa (mayor deuda implica mayor ß y menores impuestos). Si piensa invertir en el extranjero, corrija por riesgo país.

Verifique que el ß obtenido no vaya contra la intuición: proyectos con mayor endeudamiento, con mayor proporción de costo fijo o cuyo éxito es más sensible a las condiciones generales de la economía, debiesen tener ß altos.

Pero incluso una vez calculado el ß de un proyecto, que tenga VPN positivo no basta para invertir. Es necesario entender por qué un proyecto funciona, y por qué podría fracasar.

3. Análisis de sensibilidad. Su objetivo es medir el impacto producido por cambios en las variables clave (como precios o volúmenes vendidos), cuyas estimaciones pueden ser incorrectas o sesgadas, sobre el VPN del proyecto.

Por lo general, se realiza considerando escenarios, puesto que las distintas variables no son independientes entre sí (mayor costo implica mayor precio, mayor precio implica menor venta, etc).

Este análisis permite detectar las principales fuentes de incertidumbre, y facilita la decisión de invertir (en estudios, exploración, etc.) para dilucidarlas.

Por ejemplo, pueden contratarse estudios de mercado, para mejorar la estimación de la demanda; pueden realizarse sondajes, para comprobar la existencia, posición y calidad de reservas minerales; o experimentos, para corroborar la calidad de un producto.

Una limitación del análisis de sensibilidad es que permite analizar un número reducido de escenarios, al cambiar las variables de manera sucesiva de acuerdo con los escenarios.

4. Simulaciones. Si se pretende considerar todo el espectro de combinaciones posibles, se puede usar una simulación de Monte Carlo para hacer frente a la complejidad. Para ello es necesario construir un modelo completo del proyecto y especificar las distribuciones de probabilidad conjunta de los determinantes del flujo de caja.

Un computador se encarga de generar las variables aleatorias para obtener los valores esperados de los flujos de caja y su dispersión.

La elaboración de un modelo sofisticado es en sí una instancia de aprendizaje y de reflexión en torno al proyecto.

Hasta aquí, hemos considerado que los flujos esperados dependen únicamente del valor que tomarán variables aleatorias para las cuales, en el mejor de los casos, hoy sólo conocemos su distribución. Pero en la práctica, las empresas reaccionan ante los eventos que se van produciendo en el camino: si a un proyecto le va bien, puede ampliarse; si le va mal, reducirse o abandonarse.

5. Decisiones contingentes. Los árboles de decisión son una herramienta muy útil para incorporar estas flexibilidades al análisis y calcular el incremento del valor de un proyecto asociado a ellas .

Un paso más allá se encuentra la teoría de las opciones reales, utilizada para valorizar los proyectos flexibles, ya que sus flujos se parecen más a los de una opción financiera que a los de un bono. Esta herramienta sugiere cómo y cuándo aprovechar la flexibilidad para maximizar el valor de un proyecto.

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