Una de las filosofías más importantes y novedosas que han revolucionado la concepción de las Finanzas Personales es la de considerar al ahorro como un gasto fijo.
Tradicionalmente el esquema para elaborar nuestro presupuesto era anotar por un lado nuestros ingresos y por otro nuestros gastos.
La resta entre esos dos conceptos era lo que determinaba nuestro ahorro. Sin embargo, en la práctica, esa manera de presupuestar no daba buenos resultados, porque era común que hubiera ciertos “pequeños” e inesperados gastos, que siempre hacían que ahorráramos mucho menos de lo planeado.
Por ello, después de algunas investigaciones, varios autores estadounidenses descubrieron que la única manera en la que una persona puede ahorrar lo que requiere es considerando al ahorro como una deuda con uno mismo, y anotándolo en nuestro presupuesto como el primer recibo que tenemos que pagar al inicio de cada mes. Leer el resto de esta entrada »

