
Para los estadounidenses Starbucks es sinónimo de café. Una de cada diez esquinas de sus principales ciudades está ocupada por un local de esta cadena que cambió la manera de disfrutar, degustar y de comprar café. La primera cafetería se instaló en Seattle, uno de los sitios más europeos de Estados Unidos, en 1971. Los comienzos fueron duros porque la gente no estaba acostumbrada a consumir café de manera compulsiva como lo hacen en Europa. En 1982 ingresó como socio Howard Schultz, un joven de Brooklyn, nacido en 1953 en el seno de una familia de clase media baja, cuyos padres hicieron enormes sacrificios para que pudiera estudiar en la Universidad de Michigan.
Al año siguiente, hizo un viaje fundamental a Italia donde logró captar las claves para su futuro gran negocio. “Cuando entré a esos cafés italianos comprendí que eran una extensión del hogar. Mi revelación consistió en reproducir aquello en Estados Unidos, para que Starbucks pudiera ser ese tercer lugar, como decimos nosotros, entre la casa y el trabajo. Mi conclusión fue que no solamente serviríamos café, sino que crearíamos un ambiente en el que la intimidad de la relación con el espacio y la experiencia del café pudiera cobrar vida”, recuerda el empresario. Leer el resto de esta entrada »