Richard St John comparte los secretos del éxito en TED, 8 palabras, de lo más interesante
Todos poseemos un talento, todos tenemos la capacidad de ser creativos; y la mayoría vivimos sin saberlo, convencidos muchas veces de que el creativo es aquel que sabe componer melodías, o escribir una poesía. Recordamos hoy un programa imprescindible de ‘Redes‘, de Eduard Punset: los secretos de la creatividad
Si a una persona se le pregunta ¿cuál es su mayor sueño en la vida?, seguro que la mayoría contestará que quiere ser millonaria. Pero como no podemos vivir de sueños, una opción factible es buscar nuestra libertad financiera, que es un concepto más importante que ser rico.
¿Qué significa la libertad financiera? Consiste en generar ingresos pasivos mayores a nuestros gastos. Es decir, lograr cubrir los gastos mensuales sin que dependan de ingresos provenientes de nuestro trabajo, sino de ingresos generados de nuestras inversiones.
El dinero sirve principalmente para: ganarlo, gastarlo, ahorrarlo o invertirlo. Dependerá de a qué etapa se le ponga mayor atención para tener las cuentas en rojo o en azul. En un mundo consumista como en el que vivimos muchas personas están atrapadas en trabajar más para ganar más y a la vez gastar más, y se olvidan de nociones como el ahorro y la inversión.
El camino que lleva a la libertad financiera no es corto ni fácil, pero vale la pena intentarlo. Comienza con una forma de pensar y de la manera en que uno se relaciona con el dinero. La idea es no buscar administrar bien nuestro dinero solo cuando estemos en problemas, sino que debería ser un proceso constante y en todo momento.
¿Cómo empezar? El primer paso para alcanzar la libertad financiera es lograr generar ingresos que nos permitan ahorrar y poder invertir. Es factible obtener suficientes ingresos mediante un empleo, sin embargo, lo recomendable es hacerlo a través de un negocio propio. En esta etapa, no es necesario lograr altos ingresos, sino solo los necesarios para ahorrar y empezar a invertir.
El segundo paso es justamente lograr un ahorro a partir de los ingresos que genere. Tal vez esta sea la parte más difícil del proceso porque significa no gastar todo lo que obtenga, sino controlar nuestros gastos y ahorrar todo lo que se pueda. Acá ayuda tener un presupuesto para saber en qué se gasta y qué gastos se pueden evitar. Algunas personas, a fin de mes, separan un 10% de su sueldo y no lo tocan para nada, para ellos ese es su ahorro sistemático y ajustan su presupuesto con lo que les queda.
El último paso es realizar inversiones que nos aseguren ingresos pasivos que puedan cubrir nuestros gastos y así poder lograr nuestra libertad financiera. Por lo general, hay dos tipos de activos en que invertir: los activos que generan ingresos pasivos y los que generan ingresos de capital.
Los primeros son los que generan ingresos constantes sin que se tenga que hacer mucho por ellos, como por ejemplo inversiones en acciones que distribuyen dividendos, propiedades en alquiler o negocios en los que no participemos activamente. Los segundos, son activos que al pasar el tiempo aumentan de valor y cuando se realizan dan ganancias, como las acciones bursátiles, bonos del Tesoro, fondos de inversión o propiedades en venta, etc. Luego de obtener nuestras primeras ganancias lo ideal es que estas se reinviertan en adquirir nuevos activos.
Obviamente, con la incertidumbre que está viviendo el mundo debemos elegir con cuidado las opciones en las que apostaremos nuestro dinero para obtener buenos rendimientos. Acá ayuda hablar con personas que conozcan sobre inversiones para escuchar sus consejos.
No pierda el tiempo y empiece a juntar un capital para invertirlo de manera inteligente. Haga que el dinero trabaje para usted y con una actitud ganadora y perseverancia verá que puede alcanzar su libertad financiera.
En este artículo se recoge de forma sintética un amplio conjunto de factores a considerar en la gestión de cualquier negocio o empresa, divididos en seis ámbitos de gestión: el empresario autónomo, la estrategia, la gestión comercial, la gestión financiera, el área productiva y la gestión de recursos humanos.Reflexionar sobre dichos factores te servirá de orientación para ver dónde te encuentras, si más cerca del éxito o del fracaso, encontrando a continuación enlaces a otros artículos en los que profundizar sobre muchas de las cuestiones planteadas.
El primer factor está relacionado contigo mismo. Debes reflexionar acerca de tu dominio de las habilidades directivas, tu preparación, tu experiencia empresarial y tu grado de implicación. La teoría es obvia, pero resulta mucho más difícil llevarlo a la práctica, ¿no?
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Debes valorar tu capacidad de fijar una estrategia centrada y acorde a tus posibilidades, de planificar y organizar su puesta en práctica y de actuar con la suficiente flexibilidad para corregir errores y adaptarte a las enseñanzas del mercado.
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Sin duda la base de un negocio de éxito es que consiga vender. Para ello hay que partir de un conocimiento exhaustivo y “real” del cliente y adaptar el producto en consecuencia. Además hay que tener muy presente a la competencia para tratar de hacer algo diferente y conseguir alguna ventaja competitiva . Con esas premisas será más fácil acertar con las acciones de marketing. Por último hay que mantenerse siempre alerta ya que los mercados cambian.
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Debes prestar mucha atención a la liquidez y gestión de tesorería de tu negocio. Además debes conseguir una financiación adecuada a las necesidades y el potencial del negocio, lo que últimamente está resultando especialmente difícil. Una buena relación con los bancos sin duda ayuda y es algo que debes trabajar. Y por último debes gestionar adecuadamente tus recursos.
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Claves Relacionadas con el área productiva
Debes reflexionar sobre tres cuestiones: grado de calidad y satisfacción del cliente, productividad interna y nivel de aprovechamiento de las nuevas tecnologías. Hacer bien las cosas no siempre es tan fácil como parece, especialmente en grandes cantidades.
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No suele ser bueno que el autónomo realice todas las tareas de su negocio. Si trabaja como profesional independiente o freelance, será importante que cuente con buenos colaboradores, como por ejemplo una asesoría y otros profesionales especializados que le complementen. Y si su negocio alcanza una cierta dimensión y cuenta con personal, deberá tratar de crear equipo, implicarle, formarle y cuidarle.
Mención aparte merece el asunto “socios”. En caso de existir, la cohesión, la comunicación y la complementariedad son de gran ayuda.
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Si bien la mayoría de los ejecutivos comprende en un plano intelectual que el tiempo es su recurso más escaso, pocos hacen el esfuerzo de lograr una perspectiva estratégica de cómo ocupan las horas de su semana. Son todavía menos los que tienen un registro regular para ver si las prioridades a las que dicen dar la mayor importancia coinciden con la forma en que de verdad ocupan su tiempo. “Aquéllos a quienes catalogamos como líderes innatos saben cómo aprovechar su tiempo”, escribe Warren Blank en The 108 Skills of Natural Born Leaders (Amacom, 2001). Para quienes no tienen ese talento innato, he aquí algunos consejos.
Por Melissa Raffoni, Harvard Business Review
1. Divida sus responsabilidades en categorías
Las categorías variarán según su función, pero deben ser tanto estratégicas como tácticas. Identifique no más de seis. Por ejemplo, piense en las siguientes:
2. Pregúntese qué porcentaje de su tiempo debería gastar en cada categoría
Antes de asignar porcentajes, Blank aconseja que se haga esta pregunta: “Si hoy quiero cumplir cabalmente mi rol de líder, ¿cómo usaré mejor mi tiempo?”. Para tener una respuesta, tome en cuenta sus diversos requerimientos de tiempo: las actividades que más lo potencian, las prioridades estratégicas de la empresa y las necesidades de corto plazo de sus supervisores, subordinados directos y clientes. Una vez que ha asignado los porcentajes, tradúzcalos en una cantidad de horas para cada categoría. ¿Es realista y sustentable la cantidad total de horas para el uso que les piensa dar? Para que sea útil, la forma en que asigna su tiempo tal vez deba cambiar trimestral, mensual o incluso semanalmente.
3. Asegúrese de estar alineado con sus superiores y colegas
Hable de la organización de su tiempo con su jefe y colegas clave; de ser posible, pídales que hagan lo mismo. Compartir sus cronogramas con su equipo le da foco y cohesión.
Cómo gestionar su tiempo
Ahora que tiene un plan para aprovechar su tiempo, todo lo que necesita es ser implacable a la hora de ejecutarlo.
Haga un catastro del uso de su tiempo.
Tome su última semana y evalúela de acuerdo con la forma nueva en que piensa asignar tiempo a cada categoría. Esto le dará una idea de cuántos ajustes tendrá que hacer para seguir adelante. Registre la forma en que usa su tiempo en un diario de la gestión de su tiempo; para muchos, basta con esa rutina para tener la mitad de la batalla ganada. “La última vez que escribí en un diario, me sorprendí al descubrir que cuando estaba en mi oficina pasaba la mitad del tiempo hablando por teléfono, ya sea recibiendo llamadas o dejando mensajes a personas que no estaban disponibles”, cuenta Elaine Biech en su libro The Consultant's Quick Start Guide: An Action Plan for Your First Year in Business (Jossey-Bass/Pfeiffer, 2001).
Los catastros del tiempo, dice Blank, también pueden “revelar cuándo y cómo usted se distrae de las cosas que importan”. Por ejemplo, ¿le sirve realmente su capacidad de desempeñar muchas tareas? De estahabilidad suele decirse que es un sine qua non entre las capacidades de la gestión moderna, pero un estudio realizado por Joshua Rubinstein, David Meyer y Jeffrey Evans en 2001 indica que las personas experimentan algo parecido al bloqueo de los escritores cada vez que tienen que pasar de una tarea a la otra. Mientras más complicada es la tarea que deja o asume, más tiempo le cuesta, es decir, se demora más en apropiarse de la nueva tarea, adoptar la mentalidad apropiada y volver a acostumbrarse cuando vuelva a la tarea original. El estudio estima que, con todo lo dicho, estos costos por cambio de tarea podrían reducir la eficiencia de una empresa entre 20% y 40%.
Practique el time-boxing.
Las listas de cosas por hacer sólo serán marginalmente útiles si usted
no fija los parámetros de cuánto tiempo quiere gastar en cada tarea. Cuando haga su lista, estime cuidadosamente el tiempo que requerirá para cada una, y asígnele una caja en su calendario (time-boxing). Esto no sólo le ayudará a terminar su lista, sino que también mejorará su habilidad para estimar los tiempos y gestionar las expectativas de quienes lo rodean. Particularmente, si usted es nuevo en su puesto o afronta una tarea nueva, pida ayuda para estimar el tiempo necesario para cada tarea; si no lo hace, corre el riesgo de no cumplir los plazos y gestionar mal las expectativas.
Ponga atención a sus áreas más débiles.
Si usted delega siempre las tareas en las que no es muy bueno, sus puntos débiles siempre lo acosarán. Reconozca sus debilidades, pero use la estructura para reforzarlas. Por ejemplo, muchos ejecutivos tienen problemas para decir no a los colegas que requieren de su tiempo de improviso. Haga saber a esas personas cuáles son sus prioridades para aprovechar su tiempo y aliéntelas a agendar reuniones con usted.
“La mayoría de las personas gestiona su vida al ritmo de las crisis”, escribe Stephen Covey en El liderazgo centrado en principios (Ediciones Paidós Ibérica S.A. 2008). “Las pocas veces que determinan sus prioridades es entre un problema y el siguiente”. Sin embargo, los ejecutivos eficaces se enfocan en las oportunidades, sostiene, y estructuran su tiempo de acuerdo a ellas. “A menos que aparezca algo más importante –no más urgente–, debemos disciplinarnos para hacer según lo planeado”.
El arte de negociar es muy importante en el mundo de los negocios y en la vida y, sin importar el nivel en que estés, la negociación forma parte fundamental del mundo de los negocios. Tampoco hay que pensar que la negociación sólo se utiliza en situaciones formales, como cuando vemos a los entes sociales, los sindicatos, los empresarios y el gobierno sentados alrededor de una mesa intentando llegar a un acuerdo sobre algo laboral o cuando se ve a empresas negociando un acueredo entre ellas.
La negociación también se ve en relaciones más diarias, entre los jefes y sus subordinados y entre los compañeros. Estas no serán procesos formales pero son negociaciones entre personas que quieren comunicar cosas y quieren conseguir cosas. Las seis formas que nos dan de cómo puedes perjudicar tu éxito en un proceso de negociación, y que explican en el artículo vinculado, son las siguientes:
Formal o informal, sabiendo o sin saber, la negociación entre las personas se ven en todas partes y en situaciones muy distintas. Sin embargo, no es algo que se aprende en los cursos, ni en los iniciales ni en los más desarrollados. Conocer estos elementos nos pueden ayudar a mejorar.
Dada su importancia y su prevalencia, quizás deberíamos incluir algo de esto dentro de nuestro sistema educativo
Estos días me encuentran preparando material nuevo para una serie de charlas y conferencias. Horas dedicadas a investigar y leer, y como suele suceder en estos procesos, la mente comienza a ir de un tema a otro, como un mono que salta de rama en rama. Un tema me atrapa y buscando conocer más, me encuentro con otro más apasionante y así la rueda gira…
De todos los temas que quiero incorporar a mi nuevo set de charlas hay uno que me daba vueltas en la cabeza y no le encontraba la vuelta justa: los Pecados Emprendedores, que es un tema apasionante y que comúnmente se confunde con los errores, que es una temática similar pero no exactamente igual. Un error no siempre es un pecado, pero un pecado siempre es un error.
Así fue que en plena búsqueda di con el blog del español, Javier Megías y además de un excelente sitio, ¡¡¡encontré lo que pensaba puesto en palabras!!!
Lo leí y releí y lo encuentro tan redondito que me que me tomo la libertad de compartir algunos fragmentos de la nota Los 7 Pecados Capitales del Emprendedor, que resumen mi posición:
“Los auténticos emprendedores, los que han levantado…
… las grandes, pequeñas y medianas empresas nunca se refirieron a sí mismos diciendo: “soy emprendedor”… sino más bien se consideraban luchadores que crearon empresas… dicho de otra forma, emprender es un estado, no un trabajo (a excepción de unos pocos emprendedores “en serie”, cuyo foco es precisamente la creación… pero son realmente pocos).
Entonces… ¿de donde viene esta curiosa moda sobre el emprendimiento? En mi opinión, dedos factores aislados y contrapuestos:
Los pecados capitales del emprendedor
Todos cometemos errores, pero existen algunos que son especialmente graves para un emprendedor, dado que pueden afectar de forma importante a sus probabilidades de éxito, y que por lo tanto es importante conocer.
Lujuria
Pereza
Gula
Ira
Envidia
Avaricia
Soberbia
Considerar que no hace falta ayuda, que se puede ir sólo. Todo emprendedor debe tener cierto conocimiento (sobre todo al principio) de muchas áreas muy separadas(marketing, finanzas, tecnología…etc.), pero es virtualmente imposible que alguien tenga todas esas capacidades al nivel de profundidad que se requerirá más adelante. Busca compañeros que te complementen y con los que tengas empatía, un equipo que rema en la misma dirección es la clave de una buena ejecución (lo que es muy diferente del buscar socios para evitar el miedo de la soledad, una muy mala idea)